Mayr

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Ernst Mayr   (1904-2005) 

Conocí a Mayr muy tarde. Tengo anotado que compré “Así es la biología” en marzo del 2016, recién editado por Debate de Penguin. Escribí un largo comentario que no pude incluir en Supervivir. Ideas para una ética universal, editado en 2015.   

Mayr data el prefacio y la última página de su libro en setiembre de 1996, cuando ya tenía 92 años. Para entonces había escrito ya más de una docena de libros y decenas de artículos. Creo que  “Así es la biología” es ideal para quienes quieran leer, en un solo libro, lo que es la vida, la ciencia, la biología, la evolución, algo de ética y más cosas. Todo ello contado con un lenguaje sabio, claro y honrado. Recomiendo el libro a todos aquellos que no lo conozcan, tanto aficionados como profesionales.

Para mi fue una inyección de moral. Que me animó a seguir con el duro trabajo de difundir mis ya veteranas ideas y a escribir una versión más ordenada y breve que la de 2015. En la presentación de Supervivir amando (octubre 2016, página 13) cito dos párrafos de Así es la biología. Dicen: (Mayr: 2016, 120-123)

“ Los no científicos tienden a suponer ingenuamente que cuando se propone una nueva explicación o teoría científica se acepta sin tardanza. En realidad en muy pocos casos ha ocurrido que una idea nueva provoque una iluminación instantánea y revolucionaria en su campo. Casi todos los grandes principios de la ciencia moderna han tenido que superar años de resistencia, tanto de dentro como de fuera del ámbito científico” . Y pone varios ejemplos, entre ellos a Darwin y Wallace cuya teoría sobre la selección natural propuesta en 1859, no fue aceptada por la mayoría de los científicos hasta 1940, más o menos.

Por mi parte, a pesar de mis ya muchos años, aún tengo la esperanza de llegar a ver que uno o varios “sabios” confirmen mis tesis y las asuman y difundan. O las refuten, para así poder descansar de este duro oficio de “vendedor” de ideas.

Luego dice también:

“…  Muchos trabajos importantes pasan inadvertidos, a veces por completo, por haber sido publicados en ruso, en japonés, e incluso en idiomas europeos occidentales distintos del inglés. Es más: si las ideas contenidas en esas publicaciones acaban por ser adoptadas, suele ser porque algún otro las ha redescubierto posteriormente y la prioridad de la primera publicación cae en el olvido”. 

Haciendo caso de esta advertencia encargué la traducción de Supervivir amando. Fue editada con el título de “Survival and altruism. A Universal Principle of Ethics” en Mayo de 2017. Y envié, con una nota individual personalizada, 125 ejemplares a otros tantos sabios angloparlantes de distintos países y campos del saber (biología, filosofía, antropología,…). Seleccionados en las bibliografías de mis lecturas.  Acusaron recibo unos pocos. Algunos de ellos me plantearon objeciones parciales fáciles: están en la Web y las iré contando en este libro. Otros me dieron la razón y les gustó, sobre todo lo del altruismo. Pero ninguno, que  yo sepa, asumió las ideas para ayudarme a difundirlas. Algunos con la disculpa, aceptable, de que no eran ideas de su especialidad y que no tenían capacidad para una validación plena y pública. Sería bueno que las ideas se hubieran quedado en el inconsciente de algunos y que sean “redescubiertas” posteriormente. Como dice Mayr que suele pasar. Estaré al tanto mientras pueda. Y ruego a los lectores que hagan lo mismo.  Y me avisen, si vivo, para dejar de trabajar.

Volviendo a Mayr, pensaba citar solamente lo más esencial de sus ideas referidas a las nuestras, pero no me resisto a comentar lo siguiente de las páginas 9 a 12 del prefacio: 

“ Los biólogos modernos tienden a ser especialistas en grado sumo… casi nunca tienen tiempo para dejar de concentrarse  en los avances de su especialidad y contemplar las ciencias de la vida en su conjunto … Los genetistas, los embriólogos, los taxonomistas y los ecólogos se consideran a sí mismos biólogos, pero hay muy pocos que sean capaces de apreciar lo que sus diversas especialidades tienen en común y lo que las diferencia fundamentalmente de las ciencias físicas”.

Otro problema que señala es la separación entre las ciencias biológicas y la filosofía . Y que cuando en los años cincuenta se intentó tender puentes, la llamada “filosofía de la ciencia”  fue filosofía de la lógica, de las matemáticas y de las ciencias físicas. No de la biología. Creo que desde entonces, y desde 1995 en que Mayr dijo lo anterior, se ha avanzado en el desarrollo de una “filosofía de la naturaleza”. Y también en la etología animal. Parece que falta una antropología en serio. Que sería una etología humana. Que entienda de biología, filosofía, sicología, sociología, antropología teológica. Y de las nuevas neurología y neuroética, … Lo suficiente para entender, explicar y dirigir el comportamiento del Hombre y de sus grupos. De arriba abajo y viceversa. Una Antropología que puede desarrollarse a partir de las ideas básicas. Veremos.

Volviendo a nuestro asunto, Mayr trata de varios problemas epistemológicos muy importantes que afectan especialmente a nuestras ideas. Aunque luego los desarrolla,  en la página 11 del Prefacio dice sobre la causalidad en biología:

“Desde hacía mucho tiempo, me constaba que existía una diferencia categórica entre el mundo vivo y el inanimado. Ambos mundos obedecen las leyes universales descubiertas y analizadas por las ciencias físicas, pero los organismos vivos están sometidos, además, a un segundo conjunto de causas: las instrucciones del programa genético. Este segundo tipo de causación no existe en el mundo inanimado”. 

 Tengo un amigo ingeniero que me sigue pidiendo que pruebe mis hipótesis midiendo o pesando “algo” muchas veces y que la verificación se pueda expresar mediante fórmulas matemáticas. No puedo medir el afán de vivir y el empeño por reproducirse iterativamente de los seres vivos. Solo verlo sin prejuicios y pensar en el para qué lo hacen.

Sobre los organismos vivos como sistemas, dice en la misma página después de hablar de “… las moléculas, genes o cosas por el estilo”:

“Los organismos vivos forman una jerarquía de sistemas cada vez más complejos: moléculas, células y tejidos, organismos completos, poblaciones y especies. En cada nivel surgen características que no se habrían podido predecir estudiando los componentes del nivel inferior.”  Otro amigo experto en la teoría general de sistemas pone en duda que las especies sean sistemas porque no parecen tener normas de funcionamiento. Creo que el programa genético y el fenómeno de la emergencia como se llama ahora, junto con sus otras cualidades, pueden llevar a mi amigo y otros dubitativos a intentar ver a las especies como sistemas vivos complejos. Incluida la nuestra. Veremos si hace caso.

Avanzando en el libro, en el capítulo I titulado ¿Cuál es el sentido de la vida? (15-37) dice lo que es y lo que no es la vida y repasa los intentos de los hombres de responder a su pregunta, desde los griegos a nuestros días: los fisicistas y su florecimiento en el siglo XIX,  los vitalistas y su declive en el XX y los organicistas, en los que hoy estamos, con sus aportaciones del holismo, el programa genético y la emergencia. Cito algunas frases que me parecen  interesantes como marco para nuestras ideas:

“Explicar la naturaleza de esa entidad llamada “vida” ha sido uno de los principales objetivos de la biología. El problema es que “la vida” sugiere la existencia de “algo”- una sustancia o una fuerza-,  y durante siglos los filósofos y los biólogos han intentado en vano identificar esa sustancia o fuerza vital. En realidad el sustantivo “vida” es una simple cosificación del proceso de vivir. No existe como entidad independiente. El proceso de vivir se puede estudiar  científicamente, cosa que no es posible con la abstracción “vida”. 

Creo que queda claro que la vida es “algo” que tienen los seres vivos.  Cuyo imperativo vital- de los seres vivos como tales- es intentar prioritariamente conservarla y transmitirla. Y para ello, al menos las de reproducción sexual, utilizan un “constructo” llamado especie. Cuyo objetivo, como medio instrumental, es también conservar y transmitir la vida procurando que se conserve su programación genética, adaptada a sus cambiantes medios, a través de sus organismos. Y viceversa: el objetivo de los organismos individuales es conservar y transmitir su programación genética utilizando a su especie como medio para vivir y transmitir la vida … : “Und so weiter”  que dicen los alemanes: “Y así continúa sucesivamente”… el proceso de vivir.   

En la página 34 habla de la emergencia. Y de los recelos de los darwinistas, que aceptando la evolución emergente, tenían dudas de que fuera antigradualista.  Y dice en la 35:

 

“ Aquellos recelos están ya superados, porque ahora se acepta que la unidad de la evolución no es el gen o el individuo, sino la población (o la especie)”.  El paréntesis suyo. Dice luego: “… en

todos los niveles hay sistemas adaptados porque contribuyen al éxito reproductor del individuo”.

 

Parece claro el papel que tienen las especies en la propia supervivencia facilitando la de sus individuos. Y viceversa. Dice en la misma página, diferenciando los organismos vivos de la materia inerte:

“ … los organismos son sistemas ordenados jerárquicamente, con numerosas propiedades emergentes que no se observan nunca en la materia inanimada; y lo más importante es que sus actividades están gobernadas por programas genéticos que contienen información adquirida a lo largo del tiempo, algo que tampoco se da en la materia no viva”. 

Esos programas genéticos que  gobiernan las actividades de los organismos vivos, incluidos los hombres, tienen en su base el imperativo vital y la información común a todos los seres vivos. Más la información propia de cada especie “adquirida a lo largo del tiempo” actualizada en todos los individuos de la especie vivos en cada momento. Esta información, más la propia en su caso, es la que los individuos deben intentar que sea transmitida a las siguientes generaciones. Para que la especie superviva.

Mayr dedica el capítulo 2 ( págs. 39 a 59 ) a “ Qué es la ciencia? Y más en concreto qué es la biología. Y se lamenta de que fuese considerada como ciencia “provinciana” frente a la pretendida universalidad de las ciencias físicas. También dice (41) que:

 “… apenas se hablaba del importante papel que desempeña el desarrollo de nuevos conceptos en el avance de la ciencia. En la actualidad conceptos como competencia, ascendencia común, territorio y altruismo son tan significativos en biología como lo son las leyes y descubrimientos en las ciencias físicas, y sin embargo, aunque parezca extraño, su importancia no se ha tenido en cuenta hasta tiempos muy recientes. Y…Aunque hubiera un premio Nobel de biología (que no lo hay), Darwin no hubiera podido ganarlo por desarrollar el concepto de selección natural- sin duda el mayor avance científico del siglo XIX- porque no se trataba de un descubrimiento”.

 Por lo que he visto seguimos igual ya que los biólogos premiados están dentro de la categoría de Fisiología o Medicina y son investigadores dedicados a descubrimientos “físicos”. Por excepción, en 1973 se dio el premio a tres etólogos: Lorenz, Frisch y Tinbergen, por sus trabajos en comportamiento animal. Pero no hay ningún antropólogo, ni biólogos evolucionistas, ni filósofos “naturalistas” o “humanistas”. A  pesar de su influencia en nuestras vidas.

Nota al margen: Le acabo de decir a mi mujer- quien pasa por mi lado al escribir esto- que por mi descubrimiento de la Ley de supervivencia altruista tendrán que crear una nueva categoría de premio Nobel de Antropología, a título póstumo. O encajarme en el de la Paz que es el más socorrido y a lo que más favorecen mis ideas.

Volviendo a Mayr,  dedica el capítulo 3 a: ¿Cómo explica la ciencia el mundo actual?. En él trata de la filosofía de la ciencia y de los descubrimientos y su justificación. Y resalta las diferentes posturas de los filósofos y los biólogos ante los métodos y exigencias para validar las hipótesis biológicas. Cita a Popper como no exigente en el modo del  descubrir pero si, como ejemplo, en el de justificar. Dice en la pág. 68:

<Popper por ejemplo, afirmaba que …. “la manera en que a un hombre se le ocurre una idea nueva….es irrelevante para el análisis lógico del conocimiento científico. A este no le interesan las cuestiones fácticas sino solo las cuestiones de justificación o validez”.> 

En sentido contrario dice luego en la 72:

 <El biólogo profesional no se plantea si debería seguir las prescripciones de tal o cual escuela de filosofía. Cuando uno estudia la historia de las diversas teorías científicas, tiende a dar la razón a Feyerabend, cuando aseguró que “ aquí vale todo”> Y  en la misma página: “ En biología- donde el azar, el pluralismo, la historia y lo individual desempeñan papeles tan importantes (véase capítulo 4), un sistema flexible de elaboración y comprobación de teorías parece  más apropiado que los principios rígidos”.  Y trata luego de los problemas del lenguaje.

 En el capítulo 4 sobre ¿Cómo explica la biología el mundo vivo?,  dice en la página 85:

“ Muy a menudo se considera que una explicación científica es cierta si se basa en el descubrimiento de la causa de un fenómeno observado,  (4)… Sin embargo esta solución tan simple rara vez se da en biología, excepto en el nivel molecular/celular” …”. En la nota dice:

 (4) “Esto nos lleva al complicadísimo problema filosófico de la causa y la causación…. No discutiré la crítica de Hume a la causación, en la que afirmaba que lo único que podemos determinar es una mera secuencia de acontecimientos. Estoy de acuerdo con los filósofos modernos que admiten que un acontecimiento previo puede tener un efecto, y por lo tanto, convertirse en una causa. Se puede demostrar que existen secuencias estrictamente causales sobre todo en el comportamiento animal”.

En nuestro caso, los fenómenos y secuencias observados son los comportamientos comunes y universales de todas las especies animales para intentar supervivir. De donde se infiere que existe una causa para ello. Esta causa puede ser inicial o final. O ambas.

En la página 86 dice:  “Existe otra complicación en lo referente a la causación en biología. Todo fenómeno o proceso de los organismos vivos es el resultado de dos causaciones diferentes, que suelen denominarse causa próxima ( funcional) y causa última ( evolutiva).  Todos los procesos y actividades en los que se cumplen las instrucciones de un programa tienen causaciones próximas… Son respuestas a las preguntas “cómo”…. Las causas remotas o evolutivas son las que dan origen a nuevos programas genéticos o a la modificación de los ya existentes. … suelen dar respuesta a la pregunta ¿porqué?”.

 Según este párrafo, parece que el imperativo vital sería una causa anterior a la causa que manda evolucionar y posterior a la que manda vivir. Es decir a la pregunta de porqué se crean o modifican los programas genéticos, la respuesta puede ser doble:

Porque existe el mandato de hacerlo a todos los seres vivos (causa “inicial”, o anterior, que no es la primera) o para supervivir adaptándose al medio y las circunstancias (causa final. o posterior, que no parece sea la última o finalísima).

Por otra parte puede haber también confusión según se hable de cambios físicos o de los comportamientos que los originan y viceversa. Es decir si los picos de los pinzones de Darwin se modificaron físicamente por el entorno y eso modificó las pautas de comportamiento, o si el cambio del entorno cambió el comportamiento de los pinzones y este cambio  supuso la modificación de su programación física. Creo que a efectos causales es indiferente ya que el objetivo es el mismo. Pero si los cambios, físicos y de comportamiento, se miran de forma separada y sin ver el objetivo común final, no hay manera de llegar a establecer las causas comunes aceptables y aceptadas. Es el problema de trabajar por tareas,  o por objetivos parciales, en lugar de hacerlo por objetivos finales. Sobre todo si hay tareas y procesos superpuestos simultáneos para intentar conseguir los objetivos parciales que lleven al final si éste no se ve.

Aunque no afecta directamente a nuestras cuestiones no me resisto a citar una frase de la página 91, dentro del epígrafe titulado “Epistemología evolutiva cognitiva”. Dice:

¿Qué determinó la selección de los aspectos particulares del mundo total que puede percibir un ser humano? La teoría más plausible dice que los antepasados de todos los organismos fueron capaces de sobrevivir y reproducirse porque poseían la capacidad de sentir los aspectos de su entorno más importantes para su supervivencia; y esto, por supuesto se aplica también a la especie humana”.

Aunque Mayr trata en este apartado de las estructuras cerebrales y de la dificultad en la búsqueda de certidumbres, en la frase dice, implícitamente, que los organismos no solamente tenían capacidades para supervivir sino que ellos y sus descendientes vivos, además de tenerlas, las ejercieron. Digo yo que porque “algo”, dentro de sí, les dijo y les dice que las ejerzan.

Y dice también que esas capacidades de sentir su entorno y actuar en consecuencia, las tenían y tienen como especies constituidas por organismos con capacidades comunes, antes de que los hombres las clasificaran como tales, incluyendo a la Homo sapiens. Usando una sinécdoque habitual, Mayr iguala organismos con especies. Es claro que los organismos de una especie representan a la especie y que una especie es sus organismos.

El capítulo 5 (págs. 99 a 124) titulado ¿Avanza la ciencia? lo dedica a responder a esta pregunta. De él ya he citado al principio el párrafo sobre la demora en aceptar nuevas ideas y sobre la dificultad adicional de difundir las ideas que no se exponen en inglés.

Del capítulo 6 (125 a 142) titulado “Cómo están estructuradas las ciencias de la vida”, solamente cito dos frases de la página 137. Dice hablando de las causas:

“ La experimentación suele facilitar la determinación de las causas próximas; las causas últimas se determinan por inferencia a partir de narraciones históricas”. 

En mis libros anteriores he “justificado” mis hipótesis por causación histórica, citando que, por lo que sabíamos, todas las especies conocidas se habían comportado siempre intentando su propia supervivencia.  Lo cual creo que es cierto. Pero esta justificación ha originado objeciones basadas en la naturaleza y el origen históricos de las especies.

Sigo considerando válida la validación de mis hipótesis por “causación histórica”. Pero puede ser más clara y rotunda la justificación mediante la observación de las especies actuales. Todas ellas siguen teniendo el mismo comportamiento: intentan supervivir mediante la reproducción iterativa de sus organismos. Este es su objetivo prioritario, común a todas ellas, incluida la Homo sapiens.

En el capítulo 7, pág. 149 habla del concepto biológico de especie y dice que: “ no se lo adoptó oficialmente hasta que yo propuse una definición formal en 1940”.  Ha dicho antes en la 147:  “ … una especie es un conjunto de poblaciones naturales capaces de cruzarse unas con otras, y aislado reproductivamente (genéticamente) de otros grupos similares por barreras fisiológicas o de comportamiento”.

Como he dicho en otros lugares, utilizo esta acepción de especie para mis hipótesis, aunque creo que también son ciertas para las otras, más de veinte, que existen. Este concepto biológico es el más utilizado y es válido y suficiente para las especies de reproducción sexual, incluido el Hombre.

A partir de aquí desarrolla ampliamente el concepto de especie. Y lo que dice confirma mis ideas al respecto. Copio solamente algunas frases:

“ La palabra “especie” se aplica a tres entidades o fenómenos muy diferentes: 1) el concepto de especie, 2) la categoría especie, y 3) el taxón especie. La incapacidad de algunos autores para distinguir entre estos tres significados tan diferentes de la palabra “especie” ha dado lugar a infinitas confusiones en la literatura.

El concepto de especie es el significado biológico, o definición, de la palabra “especie”. La categoría especie es un nivel concreto de la jerarquía linneana…. Los taxones que llamamos especies son poblaciones concretas, o conjuntos de poblaciones, que se ajustan a la definición de especie; son casos particulares (“individuales”) y por lo tanto no se pueden definir, solo describir y delimitar unos de otros”. ( Pág. 151-152)

Esta larga cita responde a una de las más importantes objeciones que han hecho de mis ideas provocada por la polisemia del término especie. Por mi parte utilizo el concepto individual de especie biológica como taxón o conjunto de poblaciones que existen concreta y realmente. Y creo que con esta acepción mis hipótesis son ciertas. Y fáciles de comprobar en todo momento y circunstancia.

Como conceptos abstractos y como categoría jerárquica, el término especie presenta enormes problemas y creo que, como dice Mayr, ha dado lugar a muchas confusiones . Y muy posiblemente, esta dificultad ha sido una de las causas de no ver la idea básica.

Luego dice en la misma página 152:

“ Los biólogos evolutivos saben ahora que la especie es la entidad fundamental de la evolución”… “ Una especie, a pesar de los individuos que la componen, interactúa como una unidad frente a otras especies con las que comparte medio ambiente” …” Si se trata de animales, las especies son también unidades importantes en las ciencias del comportamiento. Los miembros de una misma especie tienen en común muchos patrones de comportamiento específicos ( propios de la especie), sobre todo los que tienen que ver con la conducta social”. 

En todas estas páginas no hace referencia a nuestra especie. Está en el mundo de todos los seres vivos y especialmente en el de las especies biológicas. Lo cual es bueno porque evita los sesgos antropológicos. Y tal vez por ello no ve la aplicación “ética” a la Homo sapiens. Pero su visión “animal”  es perfectamente válida si se aplica a nuestra idea básica y al Hombre.

De la página 168 cito su cuadro de clasificación de los organismos por si a los lectores les cuesta, como a mí, retener los nombres. Habla de dos imperios: Procariontes, con dos reinos: eubacterias y arquibacterias y Eucariontes con cinco reinos:  arquizoos, protozoos, cromistas, metafitas (plantas), fungi ( hongos) y metazoos ( animales).

En el capítulo 9 explica amplia y claramente las teorías sobre la evolución y su opinión. Recojo solamente dos ideas que me parecen más interesantes. En la página 200 habla de la especiación y dice:

“ Casi todos los especialistas están de acuerdo en que el proceso de especiación predominante es la especiación geográfica o alopátrida: la divergencia genética de poblaciones aisladas geográficamente. Presenta dos modalidades: dicopátrida y peripátrida. En la especiación dicopátrida,… dos poblaciones separadas se van diferenciando genéticamente cada vez más. …En la especiación peripátrida, una población fundadora se establece más allá de la periferia del territorio de la especie anterior. Esta población fundada por una sola hembra fecundada o por unos pocos individuos… se ve expuesta a un nuevo conjunto de presiones selectivas, a menudo muy fuertes, debido al nuevo entorno físico y biótico. Esta población fundadora puede experimentar una drástica modificación genética, transformándose rápidamente en una nueva especie. Además, dicha población fundadora, debido a su limitada base genética, y a la drástica reestructuración de ésta, se encuentra en una posición especialmente favorable para iniciar nuevas rutas evolutivas “. 

Al leer por primera vez lo anterior imaginé a Adán y Eva,…población fundadora, en un Edén aislado,… más allá de la periferia del territorio de la especie anterior. Con el mandato vital de crecer y multiplicarse, de supervivir como nueva especie, expuestos … a un nuevo conjunto de presiones selectivas.  Presiones que les hicieron cambiar sus ideas sobre el bien y el mal, aumentaron su libertad y capacidad de juicio … y que les obligaron a… iniciar una drástica modificación genética, (y epigenética y cultural diríamos ahora) transformándose rápidamente en una nueva especie. Hasta hoy. Es una ocurrencia. Que daría sentido al relato del Génesis, tanto si participó en él Jehová como si no lo hizo.

Cambiando de asunto, en la página 215 confirma otra de mis ideas sobre la evolución y el progreso. Para mí, tanto la evolución, como el progreso biológico, son medios para la supervivencia y no objetivos como dicen los sociobiólogos. Dice Mayr: 

“Algunos linajes, como los procariontes, apenas han cambiado en miles de millones de años. Otros se han especializado muchísimo sin mostrar indicios de progreso; y otros, como la mayoría de los parásitos y los habitantes de nichos especiales, parecen haber experimentado una evolución retrógrada”. 

Confirma que el objetivo prioritario es la supervivencia.  Y para ello las especies que sobreviven lo hacen porque han podido adaptarse a su medio: evolucionando ellas mismas o cambiando a otras, o manteniéndose, o retrocediendo.

Otra de las cuestiones importantes, que aborda Mayr ampliamente, es lo que algunos llaman la “unidad de selección”. Y dice (pág. 217) que: “ El término unidad resulta inadecuado cuando la cuestión es si el gen, el individuo, la especie, o lo que sea, es objeto de selección”.  Y dice que para los genetistas el “blanco” de la selección es el gen y para los naturalistas el individuo pero que: (pág. 218)

“En la literatura reciente se aprecia  gran incertidumbre acerca de si, además de los individuos, también las poblaciones enteras e incluso las especies pueden ser blanco de la selección”. Mayr es favorable a la selección de grupo y para la “selección de especies” prefiere el término “sustitución de especies”  para designar el éxito de una especie frente a otra.

Desde la página 247 trata de dónde encajan los humanos en la evolución. Hace una excelente descripción del desarrollo de la biología humana. A nuestros efectos solamente resalto lo siguiente:

En la página 258: “… los principales factores que influyeron en el aumento del tamaño del cerebro fueron el desarrollo del lenguaje y la adquisición y transmisión de cultura de una generación a otra, posible gracias al lenguaje” Y luego: 

“ El lenguaje no existe entre los animales. Es cierto que muchas especies poseen elaborados sistemas de comunicación vocal, pero consisten en el intercambio de señales”… “Existe una gran diferencia entre el sistema de señales de un chimpancé (o de cualquier otro tipo de animal) y un auténtico lenguaje. En otro tiempo los lingüistas creyeron que podrían encontrar sistemas de comunicación intermedios estudiando los lenguajes de las tribus humanas más primitivas que habían sobrevivido. Pero todas ellas sin excepción, poseen lenguajes maduros y muy complejos”.

Incluyo estas largas citas porque, con las que siguen, demuestran que la especie es un sujeto evolutivo, no solo genético, sino también cultural. Y es también un sistema complejo, puesto que todos sus grupos, hasta los más remotos y pequeños, tienen los mismos objetivos implícitos (supervivir como grupo de la misma especie) con los mismos medios (la convivencia grupal altruista) y las mismas capacidades básicas físicas y culturales para intentarlo. Y demuestra que mientras exista cualquier grupo o tribu o clan humano, existirá nuestra especie. Y ese es el objetivo de cada individuo y grupo humano desde que el Hombre existe. Y para eso existe como ser vivo.

Pág. 260:”… Cuando las hordas grandes se convirtieron en la norma entre los humanos, se fue reduciendo la ventaja reproductiva del jefe, supuestamente mejor dotado,  y aumentó el flujo génico entre todos los miembros de la horda”…”En otras palabras, la mayor integración social de los humanos, aunque contribuyo enormemente a la evolución cultural, hizo que la humanidad entrara en un periodo estático en la evolución del genoma”. 

La evolución cultural hizo innecesaria la evolución del genoma.  Y desde hace unos 100.000 años el cerebro no ha aumentado de tamaño. La evolución “física” fue sustituida por la evolución cultural.  Y parece que así puede seguir siendo si no lo estropeamos.

En la página 261 habla de la evolución cultural. Arranca de los australopitecinos (hace unos 200.000 años) hasta nuestra especie y dice: 

“… Durante el 85% de la historia de los homínidos la cultura no experimento ningún avance apreciable. Uno de los avances más importantes de la evolución cultural humana fue la integración social en el grupo de homínidos”… El grupo en sí se convirtió en el “blanco” (la unidad) de la selección, y la selección natural favoreció muchos cambios fisiológicos y de conducta que facilitaban la supervivencia, la prosperidad y el éxito reproductivo del grupo en conjunto”. 

Esta es la convivencia grupal que tiene y precisa de un altruismo grupal interno. Pero: 

“ Sin duda tuvo que haber una feroz competencia entre grupos y tribus vecinos, y los grupos superiores exterminarían con frecuencia a los inferiores”. 

Hago un paréntesis para resaltar algos aspectos que trato en las aplicaciones de la ética sobre sexualidad y familia. Dice en la 262: 

  “…la monogamia contribuyó a atenuar los conflictos, y el matrimonio se convirtió con el tiempo en una estrategia para establecer relaciones entre familias que de otro modo hubieran sido competidoras”. Y luego:  “ En todo el linaje de los homínidos, la familia ha constituido la base de la estructura del grupo”. También en otras especies.

Volviendo a la competencia entre grupos y tribus vecinas, aunque lo dice, no resalta el otro gran fenómeno: la relación y la convivencia entre grupos. La colaboración “altruista”, de grado o por la fuerza,  entre grupos vecinos. Que es lo que hizo posible el desarrollo de la civilización y nuestro dominio del resto de especies y del medio ambiente, para bien y para posible mal.

A partir de la página 264 se plantea el futuro de nuestra especie y dice: 

“…todas las llamadas razas humanas están estrechamente emparentadas unas con otras y constituyen simples poblaciones variables” Y luego:  “ A veces se plantea la cuestión de las posibilidades que existen de que la especie humana se fraccione en varias especies. La respuesta es: absolutamente ninguna”. 

Entiendo que se refiere a posibilidades mediante evolución natural.  Por mi parte creo que nuestra especie se puede escindir o convertir en otra u otras por especiación peripátrida, es decir, si algunas pocas mujeres y hombres fértiles viven y se reproducen iterativamente en estaciones espaciales O “colonizan” otros planetas y con el tiempo se adaptan a su entorno. Y también en nuestra Tierra a través de algún método de ingeniería genética.

En el capítulo 12 y último se plantea si puede la evolución explicar la ética. Cuestión entonces, y ahora,  muy de moda entre biólogos y filósofos.  Dice en la página 270:

“Los expertos en ética insisten, con mucha razón, en que la ciencia en general,  y la biología evolutiva en particular, no están capacitadas para proporcionar un conjunto fiable de normas éticas específicas. Pero es importante añadir que una ética genuinamente biológica que tenga en cuenta la evolución cultural humana y el programa genético humano, tendría mucha más consistencia interna que los sistemas éticos que no tienen en cuenta estos factores”

Creo que en estos párrafos está condensado todo lo que hace falta saber para resolver las amplias discusiones que han existido, y siguen en nuestros días, sobre el origen y el desarrollo de las normas de comportamiento de nuestra especie. Especie para la que, por ser animada y racional, las normas de comportamiento como seres vivos son  normas éticas o morales. Que, a la vez, son normas biológicas y espirituales. Y  son genéticas, epigenéticas y culturales. En la proporción que resulte en cada momento y circunstancia para los distintos sujetos individuales y grupales.  Y para la propia especie como singulorum.  

Sobre el altruismo, en la página 271   dice:

“ El largo y acalorado debate de los últimos treinta años ha revelado que muy a menudo, los autores utilizan el término “altruista”  con significados diferentes.” En la 272 dice: Yo sostengo que el significado habitual de la palabra altruismo no está restringido únicamente a casos que implican un peligro o perjuicio potencial para el altruista”.  Y luego: “… una persona es blanco de la selección en tres contextos diferentes: como individuo, como miembro de una familia (o más correctamente, como reproductor) y como miembro de un grupo social”. 

Casi lo ve. Casi ve el altruismo amplio de la especie. Pero es biólogo y además las ideas estaban empezando y bastante hace con lo que dice. Pero si hubiera considerado al grupo social como parte de la especie, hubiera “visto” el altruismo amplio global. Y a la persona como “blanco” de la selección del “cuarto contexto” que es toda la especie.

Trata luego del altruismo de eficacia inclusiva (de parentesco) y del recíproco. Pero le gusta más el que llama “ auténtico altruismo” y cita a Darwin al pie de la página 275: “Hemos comprobado que los salvajes, y probablemente también el hombre primitivo, consideran que las acciones son buenas o malas exclusivamente por como afectan de manara obvia al bienestar de la tribu”.  Se me ha pasado citar esta frase, que Mayr parece compartir, al tratar de Darwin. Y dice luego: 

“ …las normas de conducta que más tiempo duran son las que más contribuyen al bienestar del grupo cultural en conjunto” Y “ la especie humana es el ejemplo por excelencia de animal social” Y “ la conducta del grupo refleja un altruismo de eficacia inclusiva”. Pero : “ para que una familia extensa o una pequeña tropa evolucionen hasta convertirse en una sociedad mayor y más abierta, el altruismo que antes se reservaba para los parientes próximos debe extenderse a los no parientes”.  

Con lo anterior queda claro que la especie humana, como especie social, practicó desde sus orígenes el altruismo de parentesco y el recíproco (como el de los chimpancés y otros). Y este altruismo fue ampliado a los no parientes para hacer grupos más numerosos. Dice Mayr en la misma página: 

“ Durante el proceso de la evolución humana, algunos homínidos individuales descubrieron que un grupo grande tenía más probabilidades de salir victorioso en un enfrentamiento con otra tropa que un grupo pequeño, formado simplemente ‘por una familia extensa”. 

Trata luego del altruismo razonado y cita a Simpson y a Ayala. Y con ello se pierde porque pasa a la ética “ razonada” individual . Y no ve el fundamento de la ética de toda la especie en los esfuerzos para supervivir de los grupos de todas las especies. Y se para en el altruismo grupal haciendo sujetos a los grupos familiares. Lo más que hace, como los demás, es pasar de la familia a los grupos más grandes. Que pelean con otros grupos pero no colaboran con ellos. No “ve” el altruismo de grupos con grupos  que nos han hecho llegar a las grandes naciones y coaliciones actuales. Y a la ONU.

Mayr consideró a las especies biológicas como “sujetos de sustitución”  y  Dobzhansky como “conjunto de poblaciones mendelianas subordinadas interconectadas entre sí” y Gould como “ entidades teóricas discretas que actúan como individualidades darwinianas”. Pero los tres lo hicieron como biólogos, como genetistas. Y aunque vieron las leyes “culturales” de los grupos, de las poblaciones, no los vieron como partes de las especies. Les faltó pasar al cuarto “contexto” de Mayr. Era demasiado para su tiempo. Y ya habían avanzado mucho sobre las teorías de sus antecesores.

 Este apartado sobre Mayr ha resultado un poco largo. Pero creo que merece la pena el esfuerzo de escribirlo y leerlo. En “Así es la biología” está explícito el concepto de especie como sujeto y puestas las bases para ver el imperativo vital y el altruismo grupal amplio. Altruismo que, subiendo un nivel desde la situación actual, abarcaría a toda la especie como conjunto de los grupos sociales- ahora enormes naciones, religiones y colectivos varios-  a los que pertenecemos casi todos los individuos.  Todavía quedan unas pocas tribus que por practicar solamente un altruismo grupal interno y quedarse en “el tercer contexto” tribal de Mayr, están en peligro de extinción.

Creo que Mayr se da cuenta de lo anterior. Y termina su libro describiendo los tres grandes problemas del mundo moderno: Primero los diferentes valores de los grupos que chocan unos con otros. Segundo, el excesivo egocentrismo y la excesiva atención a los derechos de los individuos, con falta de obligaciones que enfrentan la ética individual con la comunitaria. Y tercero, descubrir nuestra responsabilidad hacia la naturaleza en su totalidad y apreciar los peligros de la superpoblación. Dice en la pág. 288:

“ si queremos que exista un futuro para la especie humana y para la naturaleza en general, debemos reducir las tendencias egoístas de nuestro actual sistema de valores y mostrar más consideración hacia la comunidad y el conjunto de la creación”

 Creo que Mayr es poco exigente con el “ si queremos”, es insuficiente al hablar de “la comunidad” en vez de la especie, y es algo difuso con “el conjunto de la creación”. Y termina, acertando parcialmente:

“… nuestro principio ético más básico debe ser hacer todo lo posible por mejorar el futuro de la humanidad. Todas las demás normas éticas derivan de esta base” .

El objetivo vital no es mejorar. Mejorar es un objetivo necesario para no extinguirnos, para supervivir. Pero es un objetivo instrumental.  Una pena que no viera y difundiera el imperativo vital, nuestra obligación de intentar supervivir como especie, como Humanidad. Para lo que sea. Aunque creo que lo vio pero lo consideró tan obvio que no se le ocurrió decirlo y resaltarlo. Como posiblemente les ha pasado y pasa a otros muchos buenos biólogos, filósofos y sabios. Que espero acepten o discutan las ideas de este veterano analista de sistemas y antropólogo aficionado.

J.C. Madrid, 10.11.2018.  Revisado el 11.11.18