El 8.3.2021 me recomendaron que echase un vistazo a la Bioética de Kieffer. Encontré y tengo delante una primera edición española de Alhambra de 1983. El original inglés es de 1979. El Dr. Kieffer nació en 1930, ejerció de profesor en la Universidad de Illinois pero no he podio averiguar si todavía vive. Por su obra parece un hombre sabio y apasionado por intentar mejorar el mundo. Es el libro más completo que he visto planteando conjuntamente las principales cuestiones de ética y biología.
El libro tiene 495 páginas y está dividido en tres partes: Una primera de 60 páginas dedicada a cuestiones preliminares sobre ética, la segunda contiene el cuerpo del libro de unas 300 páginas dedicadas a temas médicos (ingeniería genética, aborto, eutanasia, experimentación humana, control del comportamiento, …). Y una tercera de temas éticos no médicos : obligaciones respecto a las generaciones futuras, ética de la naturaleza, consideraciones éticas sobre la población y sobre quién debe controlar a los científicos.
Como es sabido, mi interés es buscar si alguien ha visto y dicho mis ideas y si hay algo que las confirme o las refute. He leído con detalle las partes primera y tercera que son las que parecen más afines con mis cuestiones. He anotado frases de 30 páginas de la primera parte y de otras tantas de la tercera. Cito y comento las más significativas:
. Págs.5/8. Al inicio de la introducción enumera los temas morales y éticos de la nueva biología y resume la situación diciendo que : “ …somos gigantes tecnológicos pero niños éticos” . Creo que esta sigue siendo ahora nuestra situación, o tal vez peor. En estos 40 años hemos progresado mucho más en tecnología pero han empeorado los problemas, han aumentado las incertidumbres y sigue sin haber “fundamentos filosóficos, morales y éticos para hacer juicios de valor”
. El la pág. 11 plantea el problema de los filósofos que, sin tener en cuenta el pasado, restringen la ética a lo producido culturalmente por los humanos desde que se completó su evolución. Y dice que: “con la creciente comprensión de la evolución humana se está haciendo posible reunir las piezas del mecanismo que cambió un animal genéticamente egoísta en un cooperador como nunca se había formado en el mundo biológico. El mensaje que nos llega de estos estudios es el de que los sistemas de valores, sean en forma de religión o de ética, son el resultado casi inevitable del modo en que ha evolucionado el cerebro”.
. Y en la página 12 cita textualmente a Teilhard, copiando una cita de Dobzhansky de “El fenómeno humano”. Según Teilhard:
“Los principios éticos que hemos contemplado hasta ahora como un apéndice más o menos superimpuesto por nuestra propia libre voluntad sobre las leyes de la biología, están mostrando ahora- no metafóricamente, sino literalmente- que son una condición de supervivencia para la raza humana. En otras palabras, la evolución, repercutiendo reflexivamente sobre sí misma, adquiere la moralidad con el fin de avanzar más” (Cursiva nuestra, dice Kieffer).
. En la página 14 plantea otra cuestión importante bajo el título: “Una ética evolutiva estará de acuerdo con las teorías actuales sobre el origen del comportamiento moral”. Y cita a Daniel Callahan para explicar cómo surgen los valores de comportamiento cooperativo:
“ Si habrá en el futuro un problema crucial en la relación entre la ciencia y la teología, ha de ser el problema de la ética. La elección básica con que nos enfrentamos es la de si la ética es una especie de creación “ex nihilo” hecha por los seres humanos simplemente para sobrevivir y en la que los seres humanos tienen que desarrollar códigos morales y directrices que les permitan sobrevivir juntos, o si en realidad hay ahí una naturaleza que nos proporciona guías para la creación de directrices, o si hay algo en donde enraizar una ética que la supervivencia necesita”
. En las págs. 26 a 44 trata de la evolución de la ética y dice (28) : “El comportamiento ético ha contribuido ampliamente a la supervivencia de la especie”. (29): ” Según Dobzhansky, lo mas elevado de estas éticas es el mandamiento de amor universal, servicio a los demás y no resistencia a la maldad”. (29): “Las pruebas paleontológicas revelan que se ha practicado durante largo tiempo la cooperación mutua y el altruismo, llegando frecuentemente hasta el autosacrificio”. (30): “…los conceptos éticos se ampliaron a lo largo del tiempo para abarcar grupos cada vez mayores”. Y dibuja una pirámide invertida que en sentido ascendente tiene: individuo, familia, tribu, región, nación, raza, humanidad. Y en la página 31 dice: “Podemos estar en la actualidad en medio de otro salto ético, de una ampliación del círculo ético para incluir a toda la humanidad”
Cita luego a otros muchos sabios que han tratado estas cuestiones: Haldane, Wilson, Pugh, Stent, Dawkins, Trivers, Sperry, Donald T. Campbell, Burhoe. Y en las págs. 40/42 vuelve a citar ampliamente a Teilhard: su Noosfera y su idea del amor como medio para estimular el bienestar y la supervivencia de nuestra especie.
En las páginas 44/45 parece concretar su postura cuando dice: “Si la función de la ética es la de promover la evolución humana, la resolución de los problemas morales específicos debe de hacerse de modo que maximice la supervivencia humana mientras que al mismo tiempo asegura que no se elimine al individuo” Y dice luego refiriéndose a esta dualidad de objetivos:
“a)Constituye un valor cualquier cosa que sea necesaria para subvenir a las necesidades de la supervivencia humana.
b)Constituye un valor cualquier cosa que sea necesaria para subvenir a las necesidades psicológicas de realización del individuo humano.”
El capítulo siguiente (págs. 49 a 70) lo dedica al problema de la incertidumbre ética. Y lo empieza así: “Comenzamos esta discusión advirtiendo que hasta el momento no existe una perspectiva ética para tratar de la profusión de temas que nos confían los recientes avances en las ciencias biológicas y médicas”. Dice luego que justificar los juicios éticos o de valor y contestar a las preguntas sobre la naturaleza de la moralidad y sobre lo bueno, y porqué debo llevar una vida moral son cuestiones que pertenecen a la metaética. Y concluye en la página 54: ”La pregunta aparentemente simple: ¿qué queremos decir con `lo bueno´? ha eludido durante siglos a los filósofos morales y hasta hoy no hay un acuerdo general sobre su significado”
Ante esa carencia, pasa en la misma página a la ética normativa con su conjunto de principios y valores que sirven de guías para dirigir el comportamiento correcto o del deber. Y dice que esta es la clase de ética que tratará en este estudio. Y al final del párrafo: “ Sin embargo reconocemos en esta coyuntura que la propia teoría normativa no puede ser enteramente satisfecha hasta que se formulen las cuestiones metaéticas. La metaética da validez a los principios normativos”.
Dedica el resto del capítulo a enunciar y comentar las distintas doctrinas éticas que justifican los distintos principios y valores. Y habla de los utilitaristas, Bentham y Stuart Mill. Y muy ampliamente de Kant. Y luego de Rawls y los más prácticos: Fletcher , Kurtz y Ramsey. Y termina el capítulo con Protágoras: “¿Es el ser humano la medida de todas las cosas o hay dioses?”. Y sigue planteando si pueden los hombres establecer el objetivo y el plan para lo humano. Y dice al final: “…el encontrar una metafísica aceptable de modo general sobre la cual basar nuestros valores ha escapado a nuestra especie desde el primer momento en que se planteó la cuestión del interés supremo”.
Así termina la primera parte. Como hemos dicho dedica el centro del libro a la ingeniería genética y a temas médicos concretos: aborto, eutanasia,….
En el primer capítulo (10) de la amplia tercera parte trata de una ética que contemple las obligaciones respecto a las generaciones futuras, teniendo en cuenta los derechos de las generaciones actuales. El problema está resumido en una frase de la página 382:
“Ninguna ética previa tuvo que considerar la condición global de la vida humana y el futuro lejano y mucho menos el sino de la especie entera. Sin embargo ahora tenemos claramente el poder de afectar a las vidas de aquellos que han de venir…Las nuevas circunstancias demandan un nuevo concepto de deberes y derechos, nuevos valores y nuevos sistemas sociales, comprendiendo tanto una nueva visión del futuro como la motivación de la voluntad para actualizarlos. Si realmente tenemos una obligación respecto a la posteridad ¿cuál es la base de ese imperativo moral?
Y luego dice que el problema del futuro no es solamente de la ética. Que según el Club de Roma (1972), el 90% de las decisiones que se toman en el mundo comercial y político se basan en una duración temporal de seis a doce meses. Que la duración media de los gobiernos a escala mundial es de tres años. Y que la evolución tampoco nos ha preparado para pensar en un futuro distante: para la vasta mayoría la vida fue violenta, severa y corta. Que la preocupación futurista es un lujo para los que tienen de todo y que los menos favorecidos no pueden permitirse el futuro.
Dice en la página 385: “ Se ha hecho cada vez más claro que a la empresa humana no se le puede dar carta blanca para que haga lo que quiera. Las acciones humanas no solamente deben servir a las necesidades esenciales de la existencia del día presente sino que deben anticiparse de manera sensata y responsable a las necesidades de las generaciones futuras…”. Y luego: “ Por lo tanto es de la mayor importancia para la supervivencia continuada de nuestra especie el reconocer y aceptar esta obligación”
Dedica el amplio capítulo 11 (págs. 393 a 417) a una ética de la naturaleza y trata del problema de la crisis ambiental, de las posturas optimistas y pesimistas, de cuánta gente puede soportar esta tierra, de las relaciones de los humanos con la naturaleza y de todas las cuestiones de una ética ambiental. Cito algunas ideas más significativas:
En aquel año de 1979 dice en la pág. 393: “ Nuestro mayor peligro no es el de que los seres humanos se extingan. Es posible que esto sea muy poco probable, aparte de alguna catástrofe imprevisible. La extraordinaria adaptabilidad del organismo humano lleva a la conclusión de que al menos algunos sobrevivirán en alguna parte. El temor básico es el que puedan perderse los valores culturales que nos hacen seres humanos”. Y luego: “Además el amor altruista y la preocupación por los demás son difíciles de realizarse cuando la propia existencia está en peligro”. Cita luego al biólogo Daniel Kozlovsky y concluye: “ Lo que se necesita es una base diferente para guiar nuestras actividades, con y en la naturaleza: un nuevo sistema filosófico y ético.”
En las págs. 395/396 cita otra vez a Daniel Callahan quien identifica tres posturas posibles en la relación del hombre con la naturaleza: 1ª: El hombre tiene derecho a usar y manipular la naturaleza y se comporta como su señor y amo. 2ª El hombre como parte de la naturaleza con dos variantes: la religiosa que ve a los hombres como cuidadores y la secular que propone que el hombre y la naturaleza son una misma cosa. Y 3ª. En la que coincide con Kant aunque no lo dice porque seguramente no lo sabe, y en la que afirma que: “hay un propósito y lógica que se deben encontrar en la naturaleza”.
Nuestro Kieffer, a pesar de su optimismo sobre lo poco probable de la extinción de los humanos, termina el epígrafe 11.2. diciendo: “…si hay que cambiar el comportamiento ético entonces realmente no tenemos otra elección para la supervivencia, sino la de reorientar nuestras percepciones” ( las cursivas mías ya que parece que el objetivo sigue siendo el supervivir y que conseguirlo no es seguro).
En los siguientes puntos trata de nuestra relación con la naturaleza, tanto por el temor por nuestra supervivencia, como por otras cuestiones éticas. Y cita a muchos otros sabios: El teólogo D.S. Jordan, el biólogo Julian Huxley, el bioético Van Rensselaer Potter, el conservacionista Aldo Leopold, el genético y humanista Bentley Glass . Y vuelve a una referencia previa para decir: “Los últimos estados de esta filogenia- el abarcar las razas y toda la humanidad- se están gestando todavía y habrá que ver cuando se dará este salto ético hacia delante”
Luego se pregunta por los fundamentos de una ética ambiental. Y se contesta en la página 400: “ Los seres humanos son simultáneamente organismos biológicos y parte de la naturaleza”. Y luego suscribe y cita una declaración de Leopold: “una cosa está bien cuando tiende a conservar la integridad, estabilidad y belleza de la comunidad biológica”. Es el principio ético universal aplicado a nuestra especie y a su entorno.
En la página 401 habla del principio de reciprocidad, no solamente con nuestros parientes o con quienes pertenecen a nuestros grupos sociales, naciones, o toda la humanidad presente y futura, sino también con todos los seres vivos y las sustancias no vivas ya que todo es interdependiente y puede ser esencial para nuestra existencia.
Y se da cuenta de que, en el extremo, la reciprocidad amenaza seriamente el derecho de la propiedad privada. ¿Puede alguien ser propietario y hacer lo que quiera con un bosque, una montaña o un campo petrolífero? ¿Y aumentar las densidades de población en puntos concretos.? Y dice que los niveles superiores de la pirámide ética se aplican a un ideal. Niveles que propone mantener porque: ” Aunque fracasemos…, tenemos por lo menos un ideal para motivar nuestras acciones; en aquellas raras ocasiones en que alcanzamos el ideal tenemos el privilegio de una experiencia trascendente; encontramos la cima de la montaña y se llena otra dimensión de nuestra humanidad”. Me recuerda a la Frattelli tutti del papa Francisco.
En el apartado 11.6. siguiente trata del crecimiento del consumo por el aumento de la población y por la mayor demanda debida al consumo conspicuo, expresión de Veblen a principios del siglo XX, para describir el consumo innecesario. Dice luego que lo que Veblen llamó consumo conspicuo ha sido llamado ahora consumo galopante. Y resalta que: “el orden de marcha de nuestra generación ha llegado a ser el de consumir más, producir más, consumir más”. Lo que lleva a una degradación del ambiente y del propio concepto de lo que es la vida buena.
En los siguientes apartados trata de un nuevo sistema de valores que tenga en cuenta que (pág. 409) “… la supervivencia no es meramente un problema de la economía o de la ciencia política”. “…para que sobreviva un organismo debe encontrarse en un ambiente al cual esté adaptado”. Dice luego que Potter propone una nueva disciplina que ha llamado bioética que: “… intentaría relacionar nuestra naturaleza biológica (…) con la formulación de políticas encaminadas a promover el bien social”. Y termina este punto diciendo que: “Parece probable que la supervivencia con calidad solamente es posible si los sistemas de ética son compatibles con el mundo real y esto requerirá cierta reorientación penosa en nuestros modos de pensar y de comportarnos. Sería realmente sorprendente que la especie humana pudiera continuar de forma aceptable sin una importante revisión de muchas creencias antiguas y diversas”.
En las páginas 411/415 incluye dos posdatas:
En la primera trata de una idea de Potter para ayudar a una transición de la filosofía a una situación responsable. En cinco pasos que en resumen serían: 1 El daño ambiental se hace visible para los individuos medios y levanta una indignación moral 2. Surge la bioética ambiental 3. La indignación moral demanda medidas preventivas 4. Lo anterior más la información de los hechos, engendra directrices bioéticas. y 5: esas se convierten en sanciones legales.
Dice que hay ciertas razones para el optimismo porque parece que el esquema se puede cumplir ya que la gente va por delante de los políticos. Pone algunos ejemplos y termina diciendo:(412)“Parece claro que cada uno de nosotros tiene la responsabilidad de cambiar abandonando aquellas acciones que sean inconsistentes con una ética natural aceptable para toda la gente y para la tierra”.
En la segunda posdata cita al historiador Lynn White, quien acusa de la crisis ambiental a la tradición judeo-cristiana y a su gran influencia sobre el pensar y la práctica en las sociedades occidentales. Dice que todo comenzó con la creación y el mandato del Génesis 1.28:” llenad la tierra y dominadla…”. Y luego que al ser el hombre creado a imagen de Dios no era parte de la naturaleza. Esto hizo posible la explotación de los objetos naturales. Luego dice que este punto de vista fue acusado de demasiado simplista y que Lewis Moncrief ofreció una postura alternativa diciendo que la tradición judeo-cristiana de ningún modo fue la causa más importante: los seres humanos han estado alterando el ambiente desde la antigüedad.
Termina este punto en la página 415 diciendo que: “ La tendencia universal a hacer máximo el interés propio ha dado como resultado una ausencia completa de dirección moral personal respecto a nuestro tratamiento de la naturaleza” .
Dedica un amplio capítulo 12 (págs. 418 a 453) a la población y las consideraciones éticas de su crecimiento y control. El libro es de 1979 y dice que: “Sabemos que la población mundial ha sobrepasado los 4.000 millones y no se podrá impedir que alcance menos de 6.000 millones para el año 2.000”. Acertó totalmente ya que según datos de internet en el 2000 éramos 6.070 millones. En 2020 algo más de 7.800. Otros datos dicen que hay ahora en el mundo 851 millones desnutridos y 792 sin acceso al agua potable. Y que hoy, 12.4.21, cuando estoy escribiendo estas líneas, 25.546 personas han muerto de hambre. Es interesante ver: (Worldometer)
El Dr. Kieffer enuncia y comenta las principales posturas sobre estas importantísimas cuestiones. La primera que cita es la que dice que: “el crecimiento de las poblaciones humanas es la principal amenaza para el futuro de nuestra especie”. Y después: “El problema real no es el de cuántas personas pueden vivir en el planeta tierra sino el de cuántas pueden vivir bien”. Trata del problema alimenticio, de los problemas sociales, de la la redistribución de la riqueza, de la contaminación y el agotamiento de recursos. No habla del calentamiento global y sus efectos, tal vez porque entonces aún no se conocía bien el problema.
Y luego trata ampliamente de los posibles medios para controlar la población y sus aspectos éticos, técnicos y sociales. Pero dice que el problema de la población, como tantos otros, presenta un cuadro confuso. Y en la pág. 429 al hablar de la ética de la población dice:” Puesto que la necesidad que se ha percibido de reducir el crecimiento de la población es históricamente nueva, no existe una tradición desarrollada, política o ética, para tratar de este problema específico”. Y sigue tratando el problema durante otras 20 páginas. Muy recomendables para quien quiera ampliar estas cuestiones.
Comentarios a partir de lo expuesto y leído
Como he dicho al principio, mi principal interés al leer Bioética era ver si el Dr. Kieffer había escrito algo sobre mis ideas y su entorno. El Dr. Kieffer dijo mucho en su libro sobre el entorno de mis ideas pero, por desgracia, no las vio. Son ideas de metaética.
En la página 54 distingue con buen criterio entre metaética y ética normativa. Y ante la falta de acuerdo sobre qué sea “lo bueno” dice que va a usar la ética normativa aunque, como he dicho antes, reconoce que: “ la propia teoría normativa no puede ser enteramente satisfecha hasta que se formulen las cuestiones metaéticas”.
Como es habitual, en todo su trabajo echa en falta la fundamentación de los principios y valores que utiliza. Parece que suple esta falta de un principio ético universal apelando a las éticas parciales clásicas de la virtud y el deber. A las que añade el valor de la supervivencia de la especie, el sentido de la responsabilidad, los principios utilitaristas del bienestar y el progresismo evolucionista, la justicia con las actuales y futuras generaciones. Es decir, utiliza todos los buenos principios parciales de las distintas doctrinas éticas. Habla muy poco de las normas morales de las religiones, posiblemente para no sesgar sus análisis. No se aprecia si es creyente o no.
En resumen el libro incluye los principales problemas éticos de la humanidad como especie biológica y trata de resolverlos con los criterios parciales existentes. Y se da cuenta de que necesitamos y no tenemos una metaética que nos diga lo que es bueno, que justifique los juicios de valor y nos diga por qué debemos llevar una vida moral.
Por mi parte ya sabía todo esto, pero además de confirmar y ordenar mis saberes me ha dado una pista sobre la causa de que no sean vistas mis ideas y creo que me ha hacho ver que ya falta muy poco para que sean vistas y entendidas. Voy a repensar su historia y al final intentaré hacer un resumen.
En el año 2000, en una primera nota (ver en su caso) enuncié mi idea básica diciendo: “El objetivo de la especie hombre, como el de cualquier otra especie, es sobrevivir”. Y aparte dije que este objetivo estaba inscrito genéticamente en cada individuo de cada especie. Y que “la asunción de esta Idea Básica llevará a modificar algunos principios éticos creando una “Ética global de la Humanidad” o “Ética del Hombre” o “ Ética Universal” si se quiere incluir a las demás especies”.
Después de trece años de mirar, no vi que mi idea estuviera dicha por nadie. Y una vez “descubierto” el altruismo amplio me decidí a escribir mis ideas en un primer libro que titulé “El mandato ético universal. Ideas para contrastar”. A primeros de 2015 hizo una edición no venal mi amigo Juan Kindelán en su Ediciones Cristiandad y tiramos 50 ejemplares. El primero lo envié a Monseñor Ladaria, S.J., entonces Secretario de la Congregación para la Doctrina de la Fe . Y luego a Monseñor Sánchez Sorondo, Canciller de las Academias Pontificias. Y a otras pocas personas creyentes, seglares y religiosos. Daba por hecho que todo el mundo vería mis ideas, que eran tan obvias que no necesitaban demostración. Solamente algunos me atendieron amablemente pero no opinaron sobre si mis ideas eran ciertas o falsas. Creo que muchos no las vieron ni entendieron.
A la vista del poco éxito edité en diciembre de 2015 otro libro de 367 páginas titulado Supervivir. Ideas para una ética universal. Hice una tirada de 300 ejemplares que fui distribuyendo uno a uno. En este libro y a sugerencia de un amigo ingeniero incluí una “demostración” de mi idea basada en observar el comportamiento de las especies conocidas. En resumen: Todas han intentado e intentan prioritariamente supervivir, luego parece que hay algo que se lo ordena y les obliga, es decir, tienen el deber o imperativo vital de intentarlo. También la especie Homo sapiens. Y de este deber imperativo y prioritario se deduce en el caso del hombre que: es bueno lo que sea bueno para intentar alcanzar este objetivo de supervivencia de la propia especie.
En este libro y en otro más reducido de 2016 titulado Supervivir amando. Un principio ético universal, del cual hice también una versión en inglés, enuncié de varias formas mis tres ideas. En resumen:
1ª. Como todas las especies conocidas, la nuestra Homo sapiens tiene el objetivo vital prioritario de supervivir y el deber imperativo de intentarlo. Este objetivo vital y el imperativo de intentarlo están implícitos en todos los hombres. Sin perjuicio de que tengan otros fines trascendentes.
2º. El altruismo grupal amplio (instintivo, recíproco, gratuito, oneroso,…) ha sido y es el más eficiente y eficaz método para intentar la supervivencia de la especie.
3º. De la primera idea puede deducirse directamente un principio ético universal que diga que: es bueno/mejor lo que sea bueno/mejor para la supervivencia de la especie.
Con la entrega individualizada de estos libros a unos 250 sabios, en español e inglés, y con charlas y escritos personales, no conseguí que me dieran una opinión positiva o negativa sobre mis ideas. Los pocos que las miraban y veían se quedaban en la periferia. Creé una página Web donde “colgué” los libros, contesté a las dudas que me plantearon y escribí notas y artículos ampliatorios. Y hasta ahora sigo sin conseguir que alguien “vea” mis ideas como yo las veo. O que si las ve, me diga si son ciertas o falsas. Quienes más se acercan siguen opinando sobre su entorno y aplicaciones y sobre las formas y métodos. Pero no sobre el fondo de ninguna de las tres ideas.
Estoy escribiendo todo esto para mí pero si sale algo legible tal vez lo envíe a alguien que tenga interés. La lectura del libro de Kieffer me ha hecho pensar lo siguiente:
Creo que en estos cinco años de intentar contrastar mis ideas he avanzado bastante. Dice Ortega que las ideas nuevas se aceptan tarde, y solamente cuando el receptor esta receptivo. Eso también me pasaba en mi trabajo de organizador en el banco. Y en estos últimos años han ocurrido muchas cosas que han ido preparando un mejor ambiente para que mis ideas sean vistas y aceptadas.
Cuando empecé me ponían pegas sobre el concepto de especie, y sobre qué era el sobrevivir, y quien era el sujeto activo y beneficiario si la especie o los individuos, … Y luego estaba la enorme duda de las aplicaciones y sus inconvenientes y dificultades. Creo que con bastantes interlocutores muchas de esas objeciones y dudas están resueltas o aceptadas. Se puede decir que ya está científica y objetivamente aceptado lo siguiente:
1.- Todos los seres vivos, incluido el hombre, tienen como finalidad vital prioritaria la supervivencia de su especie. Es una verdad comprobable empíricamente: tanto por la historia conocida como en cualquier momento actual. He descubierto recientemente que, aunque sea al pasar y sin darle importancia, lo dicen dos biólogos: uno ateo y otra muy creyente. Ver Monod y Natalia Lòpez-Moratalla .
2. También parece claro que este objetivo y el deber o imperativo de intentar conseguirlo están implícitos en la programación de todos los seres vivos. Aquí ya algunos se hacen líos porque confunden el mandato o deber básico con lo que cada especie ha ido incorporando a su programación y a sus normas de comportamiento para intentar cumplir el objetivo. Y como podemos ver, cada especie viva es diferente a las otras en sus formas y en sus comportamientos . Y también, dentro de cada especie, sobre todo las más modernas existen variantes grupales y más o menos libertad en los individuos. Es decir, es erróneo juzgar si existe el imperativo vital por los comportamientos singulares de grupos e individuos. El mandato se comprueba por los objetivos y los comportamientos comunes y universales: Todas las especies (sus individuos) intentan vivir y reproducirse iterativamente para que la especie (sus individuos) sobrevivan y sigan intentando sobrevivir (las especies). Con distintas estrategias y normas de comportamiento, que, además, pueden ser acertadas o no.
3. También el altruismo amplio, en sus distintas formas, se va entendiendo cada vez mejor como el medio más eficaz de supervivencia. Frente a la competencia y la lucha, también medios habituales utilizados por todas las especies. Altruismo que en todas sus formas ha sido clave para la supervivencia de nuestra especie. Y para el desarrollo de las enormes capacidades que nos han hecho distintos y dominar el mundo. Aunque tal vez nos hemos pasado por ser:“ gigantes tecnológicos y niños éticos”.
Creo que muchas personas no han visto que el altruismo está unido al deber de supervivencia y que no se entiende lo uno sin lo otro. Es decir el altruismo es un medio para que supervivan las especies. Y las especies sociales no podrían supervivir sin alguna forma de altruismo. Y tampoco sus individuos, aunque algunos, o todos, no sean siempre altruistas. Podemos decir que para que una especie social sobreviva, la suma de los comportamientos altruistas de sus individuos y grupos, debe ser mayor que la suma de los comportamientos no altruistas. Durante periodos de tiempo distintos según cada especie y las circunstancias de su entorno en cada momento.
4.- Otros aspectos que dificultan ver y juzgar la idea básica y el altruismo son la posible analogía del hombre con los animales, los aspectos espirituales y trascendentes, la autoría del mandato (Dios, la naturaleza, el azar, nadie,…), las consecuencias para las teorías y creencias existentes, la dificultad de difundir e implantar estas ideas… Pero
creo que cada vez es más fácil separar estas aspectos periféricos de las ideas básicas, especialmente si se puede hablar objetivamente y tratando de no tener en cuenta los sesgos previos por parte de creyentes y ateos, ni los cientificismos y “especialicismos”.
5. Con todo lo anterior, solamente queda por ver y entender que el deber que los hombres tenemos implícito en nuestra programación genética como seres vivos, es un deber real, es una obligación que sigue vigente y que por tanto es un mandato imperativo, una exigencia inexcusable ya que se trata de intentar que se conserve la vida. En nuestro caso la vida humana, que es el bien mayor que tenemos como seres vivos humanos. Y de ahí nuestro deber de intentar que se conserve el proceso vital que la sostiene. Y ese deber o imperativo es lo que da sentido a nuestra vida. Para eso vivimos. Cada uno somos una parte singular e irreemplazable de la malla de la vida de nuestra humanidad.
Y los creyentes pueden seguir creyendo que si intentan cumplir ese deber como les dicta su conciencia, amando altruistamente como les manda su especie, estarán cumpliendo, a la vez, lo que les mandan sus creencias para alcanzar sus objetivos trascendentes.
Si se entiende este deber, su asunción se traduce en una norma de comportamiento o principio ético universal que diga que: Es bueno/ mejor lo que sea bueno/mejor para la supervivencia de la humanidad. Y como mandato individual: cada hombre debe hacer aquello que sea bueno/mejor para la supervivencia de nuestra especie/humanidad .
Respuestas a Kieffer sobre sus preguntas de metaética
Como he dicho, en las páginas 53/54, en el punto 2.2.2 titulado Metaética y ética normativa, Kieffer se hace seis preguntas que dice pertenecen a la metaética y que han eludido durante siglos a los filósofos morales y que hasta hoy no hay un acuerdo general sobre su significado. Voy a intentar responderlas con mis ideas:
1ª ¿Cuál es el significado de las expresiones “moralmente correcto” o “bueno”? Mi respuesta: Es correcto y bueno lo que sea correcto y bueno para la supervivencia de nuestra especie.
2ª ¿Cómo pueden establecerse o justificarse los juicios éticos o de valor? Respuesta:
Por la observación del comportamiento y los objetivos comunes y universales de todas las especies conocidas.
3ª.- ¿Cuál es la naturaleza de la moralidad? Respuesta: La moralidad (entiendo que se refiere a de donde provienen los preceptos de la moral), o normas morales, son los comportamientos que los hombres han ido asumiendo y acumulando en su propia naturaleza como criterios para intentar supervivir. Cada hombre tiene implícitas las normas de comportamiento moral que hereda al nacer más las que adquiere en sus relaciones con su entorno. Es una respuesta fácil.
Si se refiere a cuáles son estas normas, la respuesta es que el hombre tiene la tendencia prioritaria a sobrevivir y a convivir con los grupos a los que pertenece y para ello tiene la tendencia a la competencia y la lucha como cualquier ser vivo y el altruismo amplio como prioridad de la moralidad humana: con distintas formas e intensidades según las distintas culturas y tiempos. Es también muy claro si se quiere ver. Con la duda que ahora intentan aclarar los bioéticos de cuánto se hereda y cuánto se adquiere. Pero eso es anecdótico y marginal.
4ª.- ¿Cuál es la distinción entre lo moral y lo no moral?. Esta es una buena pregunta. En alguna parte dije que prácticamente todo es moral ya que todo, o casi todo, de lo que hacen las personas afecta a la sociedad en que vive y con ello afecta a la supervivencia de la especie. Luego me dio la razón el llamado efecto mariposa. Y D. Tomás Trigo, profesor de Teología Moral de la Universidad de Navarra, quien en la Presentación de su “ Moral de la persona: las virtudes”, dice: “ ..Toda la Moral es moral social, pues no existe acción personal por íntima que sea que no tenga una repercusión en los demás”.
Se suele considerar la supervivencia como un objetivo puramente material, instintivo y rutinario. Que se cubre con las actividades propias de los animales. Y que muchas de las actividades humanas “superiores” son actos “nobles” propias de los hombres más cultivados que no tienen que ver con la elemental tarea de supervivir. Por ejemplo pensar en cosas abstractas o elevadas, crear y disfrutar del arte, el amor platónico, ….
Todo lo que los hombres hacemos tiene como origen el objetivo de que siga habiendo hombres . Este objetivo es de largo plazo y la primera cualidad precisa para pervivir es la adaptabilidad. Y eso se consigue, y la especie lo sabe, intentando que los hombres sean cada vez más sanos, mas sabios y mas santos. Que sean cada vez más hombres. Si perjuicio de que los hombres hagan esporádicamente, o durante años o siglos, cosas inútiles o incluso perjudiciales para la supervivencia. Por ignorancia o por mala fe.
Y en alguna parte he dicho que los pecados son todos excesos de las virtudes: la soberbia del necesario autoaprecio, la avaricia del prudente ahorro para tiempos malos, la lujuria de las necesarias relaciones sexuales, etc. Y las artes, generalmente son la sublimación de las buenas actividades vitales: la música del hablar sonoro y el ritmo de las cosas, la pintura del elemental comunicar gráfico, el pensar abstracto del mero discurrir para cazar o cruzar un rio…
Sin querer igualar al hombre con los animales, los etólogos van descubriendo cada vez más comportamientos “humanos” en más animales. Y posiblemente el hombre es algo tan distinto a los animales porque es el único que puede desarrollar virtudes y valores que le permitan intentar objetivos que desconocemos científicamente pero que algunos soñadores, como Teilhard, han intuido. Pero para eso tiene que obedecer el imperativo vital y sobrevivir lo suficiente, utilizando crecientemente el altruismo/amor como medio.
5ª.- ¿ Porqué debo llevar una vida moral?. La respuesta a esta pregunta también es fácil: Porque estoy programado para ello. Porque tengo el mandato de intentar que mi especie sobreviva y por ello debo vivir comportándome “moralmente” haciendo lo que sea bueno/mejor para cumplir este mandato. Es el mandato básico de la ley natural, sea quien sea el legislador que la dictó: La naturaleza, Dios, el azar, nadie…
6ª y última: ¿Qué queremos decir con “lo bueno”?. Esta es la pregunta clave. Y la respuesta es también fácil. Es bueno lo que sea bueno para intentar conseguir la finalidad o Bien prioritario como seres vivos humanos: Que la vida humana continúe. Que la humanidad perviva hasta no sabemos cuándo. Aunque no sepamos para qué. Y con la posibilidad (o certeza para los creyentes) de que los hombres tengamos un alma inmortal y podamos acceder a otra Vida trascendente.
Resumen
El profesor Kieffer finaliza el prólogo de su Bioética diciendo: “Estoy convencido de que serán necesarios enormes virajes en nuestro pensamiento ético…” Y luego : “Dedico especialmente este libro a todos aquellos que se unan a la búsqueda de esta nueva ética”. Me hubiera gustado conocer al profesor Kieffer y agradecer su apasionado trabajo. Le dedico este resumen que seguramente le habría interesado.
Como he dicho repetidamente mi idea básica es que la especie Hombre tiene como finalidad su propia supervivencia y que los hombres, como el resto de los seres vivos, tienen implícito en su genoma, o donde sea, el imperativo vital de intentarlo.
Desde hace unos años, existe una creciente conciencia del riesgo de extinción de nuestra humanidad, bien por causas naturales (terremotos, gases tóxicos, calentamiento, meteoritos, terremotos, pandemias…) o provocadas por los hombres: armas de destrucción masiva, pandemias, agotamiento de recursos y del hábitat…
Y a la vez se está incrementando el sentido de nuestra responsabilidad. Casi todo el mundo acepta que hay que hacer algo más . Y lo motivan por el riesgo que supone para nuestra vida y la de nuestros sucesores, por la justicia, por la dignidad del hombre, por el deber de cuidar la tierra, por el sentido de responsabilidad, por la fraternidad de la humanidad…
Y también se incrementa el sentimiento de dolor tristeza y pena por los problemas que sufren muchos millones de seres humanos: hambre, guerras, desarraigo, falta de agua y sanidad, ..
En general los científicos trabajan para el bienestar y la supervivencia de la especie. Y algunos biólogos (al menos Monod y López-Moratalla que sepamos) han escrito que todos los seres vivos tienen como finalidad la supervivencia de su especie.
¿ Qué novedad aporta mi idea básica a esta situación? Aporta dos cosas que no se tienen aún en cuenta, ni se utilizan:
1º. Que la propensión de cuidar a la especie humanidad no hay que motivarla y que no es algo se les haya ocurrido a los hombres. Es un deber inexcusable que estaba en los primeros seres vivos y que los hombres, como todos los seres vivos, “heredamos” al venir al mundo. Es un mandato impreso en la base de nuestra programación genética.
2º- Si lo anterior es cierto como parece claro, los hombres, seres racionales singulares, tenemos la obligación de intentar verlo, asumirlo en su caso y actuar en consecuencia.
Actuar en consecuencia supone validar estas ideas, revisar las varias teorías a las que puedan afectar y actualizarlas. Es tarea de pensantes. Cada uno en su especialidad.
Y quienes gestionan el mundo y sus parcelas deben revisar si lo que estamos haciendo es más o menos bueno para intentar cumplir el imperativo vital: que ahora ya sabemos es nuestra obligación prioritaria. Es tarea de políticos y de líderes: civiles y religiosos. En mi página Web. doy algunas pistas sobre las posibles cosas a hacer por unos y otros.
J.C. Madrid 17.4.2021