Viendo pasar la gente

Photo by Timon Studler on Unsplash

Estoy aquí, sentado, viendo pasar la gente:

niños, jóvenes, viejos,

paseando sin prisa en esta tarde,

tarde de vacaciones, en agosto, en Marbella.

¡No hay ética global!, dicen algunos.

Y sin embargo, es cada vez más claro

que hay un primero, indubitable impulso,

en todos los que viven, de conservar su especie.

Y que es ése el primario mandato imperativo,

el que marca la “ética” y guía la “moral” de cada especie.

Y la moral del Hombre. Aunque no sea explícito.

Quien sigue los mandatos de ese impulso,

traducidos sin trampas a su propio lenguaje,

(al lenguaje moral de cada especie),

es a la vez feliz. Pues hace lo que es bueno.

La especie, la nación, el grupo, el hombre,

que no lo sigue (sea o no consciente),

es infeliz, se condena y se extingue.

La especie Hombre aún no se da cuenta,

de esta norma total, de este primer mandato.

Y por eso maneja “éticas” y “morales” inconstantes.

Variables en el tiempo y parcialmente válidas,

que tienen en su origen la verdad no expresada:

No matarás, amarás a tu prójimo, ten hijos, come, bebe.

Hacer vida en común, compartir los esfuerzos, obedecer al jefe.

Son trozos de la única ética universal, vista a retazos.

Es hora de expresar y de asumir del todo,

el mandato primero de conservar la especie,

y adecuar la moral de todo el mundo a lo que ello supone.

Revisar las “morales” que hay en curso

en cada sociedad, en cada pueblo,

en cada religión, en cada credo.

Es fácil. Sin saberlo,

el Hombre clama por hacer lo Bueno.

Por sentirse hermanado, por ser un sólo pueblo.

Sentirse Humanidad, antes que blanco.

Sentirse un hombre, antes de ser un negro.

Sentir que “Yo soy yo y mi circunstancia”,

Y que la circunstancia a quien debo salvar,

es el Hombre completo.

Estoy aquí, sentado, viendo pasar la gente,

pedacitos del Todo de vivos y de muertos.

Privilegiados seres, organismos vivientes.

Y dentro de los vivos, de la hermandad del Hombre,

¡hermanos de esta rara, maravillosa especie!

 

Puerto Banús, 15.8.2001

(revisado y puesto a limpio el 9.12.2007)