Platón

Platón (424 a 347 a.C.)

Creo que estuvo muy cerca de las dos ideas básicas. De hecho las contempla, si bien lo hace con la visión del Hombre y de sus circunstancias que él tenía. Para Platón, el sujeto era el Estado. Un sujeto colectivo que era la personificación del Hombre. Los griegos socráticos aún no concebían colectivos mayores que sus ciudades estado. E incluso el Estado de Platón, además de ideal, era demasiado avanzado para su tiempo.

Pero el concepto es válido. El Estado de Platón representa la humanidad actual. Es el grupo complejo compuesto a su vez por grupos varios formando un ente activo y beneficiario. Un sistema: un constructo que se diría ahora.

Las dos ideas básicas están en Platón si adaptamos los conceptos a su tiempo: su objetivo era la supervivencia y el bienestar del colectivo del que se sentía miembro: su Estado, que hoy equivaldría a la Humanidad. Y la estrategia para intentar conseguir estos objetivos era la que consideró como más eficaz y eficiente: la convivencia. Para ello, entre otras virtudes prioriza la justicia con un sentido que equivale a nuestro altruismo amplio: que cada uno haga lo que tiene que hacer y cumpla la función que le corresponda. Es decir que sea altruista, retribuido material y moralmente, y aporte a la sociedad su hacer y sus virtudes. 

Platón no ve que estas dos obligaciones están ya inscritas en todos los hombres. Y como todos los demás filósofos hasta ahora, quiere fundamentar la ética en la razón. No hace falta.  La razón permite descubrir las leyes básicas, físicas y biológicas, ya existentes. Pero no podemos inventarlas ni podemos cambiarlas. Como es lógico son previas a nosotros. Y por ellas estamos aquí.  Podemos y debemos usarlas y adaptarlas. Y dictar los reglamentos contingentes y coyunturales. Pero no podemos inventar ni cambiar los  principios de nuestra “Ley Constituyente”. Al menos de momento.