Darwin

Darwin

Charles Darwin ( 1809-1882) 

Confieso que no he leído completo El origen de las especies. Solamente lo he utilizado de libro de consulta para algunos aspectos concretos. Las teorías de Darwin y de sus seguidores y detractores las conocí por otros libros. Por estas lecturas me pareció que a Darwin, no le preocuparon las causas iniciales ni finales de la especiación. Creo que se fijó mucho y describió bien lo que habían hecho y hacían los seres vivos para adaptarse al medio. Pero dio por sobreentendido que era para sobrevivir, todos, sin especificar.

Para Darwin, a pesar de lo que sugiere el título de su libro más famoso, los sujetos que vivían y evolucionaban eran los organismos individuales. Las especies eran el resultado de la evolución de los organismos. Lo cual es cierto. Pero también lo es que son las especies, como conjuntos concretos, y diferentes en cada momento,  las que, a través de sus organismos, evolucionan. Pero en esto y en sus consecuencias, no reparó Darwin. Y por ello no lo incluí en los comentarios a textos ajenos de mi primer libro:  El mandato ético universal. Ideas para contrastar. 

Pero en agosto del 2015, motivado por las lecturas de Gould, Koprotkin y Hütner,                         leí los siete primeros capítulos de “El origen del hombre”. Y descubrí a otro Darwin cuyas ideas comenté ampliamente en Supervivir (Corral: 2015, 273-280).

El Darwin que yo creía conocer era el padre de la teoría de la evolución. Teoría que había descubierto estudiando los caracteres físicos (picos, plumas, caparazones …) de los organismos individuales de distintas especies. Cuya estrategia principal era la lucha por la existencia y el dominio de los más fuertes o más aptos . Es decir parecía predicar el egoísmo y la competencia como medios para supervivir. Que son medios ciertos en general. Pero en el caso del hombre no los únicos ni los principales. Dice Darwin:

“En su estado actual más imperfecto, el hombre es siempre el animal más dominante de cuantos han aparecido sobre la superficie de la tierra … Esta inmensa superioridad la debe indudablemente a sus facultades, a sus hábitos sociales, que le llevan a ayudar y a defender a sus semejantes, y a la conformación característica de su cuerpo … La importancia suprema de estos caracteres ha quedado demostrada en el resultado final de la lucha por la existencia”. 

En “El origen de las especies” Darwin apenas habla del hombre. Y aún así tuvo los problemas que tuvo: por parte de sus detractores dibujándole con cuerpo de mono y de sus seguidores partidarios de mejorar al Hombre mediante la eugenesia. Creo que para ambos, y sobre todo para estos últimos, tuvo que escribir, doce años después,  la primera parte de “El origen del hombre”.  Donde concede mucha más importancia a lo espiritual y social que a lo físico.  Entre otras frases en este sentido dice luego: 

“ —por lo que respecta a los animales superiores con instintos sociales no conozco ninguna estructura (física) que haya sido modificada solamente para el bien de la comunidad, aunque no faltan algunas de utilidad secundaria” …” Con respecto a algunas facultades mentales … el caso es del todo diferente: porque estas facultades, en su gran mayoría, y aún casi en su totalidad, fueron adquiridas en beneficio de la comunidad”….

“ …si en su origen, el hombre hubiera sido más fuerte y feroz es probable que este defecto (sic) le hubiera impedido la adquisición de cualidades mentales tan superiores como la simpatía  y el amor al prójimo”. 

Nota: Recordar que el término simpatía, sympathy en inglés, como lo usa Darwin y otros, significa en este contexto: solidaridad, compasión, amabilidad… Darwin dice que la simpatía  es la emoción más importante. Solamente la diferencia del amor materno.  Y resalta su valor:

“…porque las sociedades que tuvieran mayor número de miembros simpáticos serían sin duda las que más florecerían, y , por tanto, podrían criar prole más robusta y abundante”.

Y en las conclusiones generales al hablar (un biólogo) de los fundamentos de la moral (sic), dice:

“El término bien general puede definirse diciendo que es el medio de producir, dentro de las condiciones existentes, el mayor número de individuos en pleno vigor y plena salud, dotados de facultades todo lo perfectas posible”…” sería de desear que se tomara por norma de moralidad el bien general o bienestar de la comunidad, con preferencia a la felicidad general” …· No hay duda de que el bien y la felicidad del individuo coinciden frecuentemente, y una tribu contenta y feliz prospera más que la desgraciada y miserable”. 

Darwin, sin darse cuenta de su importancia, con estas frases está diciendo la idea básica: claramente hace a la tribu sujeto, activo y beneficiario, del intento de ser próspera y de producir individuos felices. Y viceversa.  Y aunque aquí habla de tribu, más adelante dice que hay costumbres y supersticiones que están en completa oposición  con “… el bienestar y la felicidad de la humanidad”.  Parece claro que el bienestar y la felicidad de la humanidad son los objetivos a intentar conseguir ¿Para que?: para producir individuos en pleno vigor y plena salud. Es decir para supervivir. Y para ello el medio es ser simpáticos en inglés, es decir: solidarios, altruistas amplios.

Y coincide con todos los moralistas ateos autónomos y con la Iglesia, cuando dice”… el hombre posee medios para distinguir las normas morales superiores de las inferiores. Las primeras se fundan en los instintos sociales y se refieren al bienestar de los otros… Las segundas se refieren principalmente al individuo mismo”.  Acierta en lo que dice, aunque no se da cuenta, como muchos, de que el bienestar del uno y de los otros es el mismo. Eso lo saben los altruistas/egoístas inteligentes. Los sabios y santos, creyentes y no creyentes.

Y luego Darwin, con su extraordinaria capacidad, anticipa el futuro deseable y dice:

“ A medida que el hombre avanza por la senda de la civilización, y que las tribus pequeñas se reúnen para formar comunidades más numerosas, la simple razón dicta a cada individuo que debe hacer extensivos sus instintos sociales y su “simpatía” a todos los que componen la misma nación aunque personalmente no le sean conocidos. Una vez que se llegue a este punto existe ya solo una barrera artificial que impida a su simpatía extenderse a todos los hombres de todas las naciones y de todas las razas”. 

Y como estaba en un tiempo optimista que creía en el progreso ilustrado, dice luego:

“Mirando a las generaciones futuras no hay motivos para temer que los instintos sociales se debiliten, y podemos esperar que los hábitos de la virtud se robustecerán más y se convertirán quizás en fijos por medio de la herencia. En este caso la lucha entre nuestros impulsos superiores e inferiores será menos fuerte y la virtud triunfará”. 

 No parece que esté siendo así. Parece que nos hemos quedado en lo del bienestar individual y tribal. Nos falta quitar o derribar “la barrera artificial”. Si nos da tiempo. 

En resumen y como dije en Supervivir, creo que si “El origen de las especies” fue la revelación de la teoría de la evolución biológica, los cinco primeros capítulos de “ El origen del hombre” es el primer tratado científico -biológico/filosófico-  que, una vez interpretado, puede establecer los fundamentos de una moral  “para todos los hombres de todas las naciones y de todas las razas”.

Una pena que estas ideas no hayan sido vistas antes. Ni por sus discípulos ni por sus detractores que se han quedado en las tareas, en los detalles, en lugar de ver el objetivo vital. Seguramente por los problemas de la especialización y del tribalismo.

Marbella, 13.9.2018. Revisado el 5.10.18